Thursday, October 06, 2005

Copio un artículo de La Nación Line
Sobre el tema de la conciencia en estado de coma. Precisamente hoy hicieron esa pregunta en clase en la UCA.

En coma, pudo escuchar y entender todo lo que pasaba
Un italiano, de 38 años, permaneció inconsciente durante dos años, pero despertó y recordó todo


ROMA (Reuters).- Un italiano que pasó dos años en un coma profundo en el que se supone que estaba inconsciente y que fue calificado por los médicos como de prácticamente muerto, se despertó diciendo que pudo oír y entender todo lo que pasó a su alrededor durante ese período, dijo su familia.

Salvatore Crisafulli, padre de cuatro hijos, describió su caso de "milagro" que prueba que las causas perdidas son de todo menos desesperanzadoras y su recuperación parece haber reforzado la opinión de los italianos que se oponen a las medidas para acabar con la vida.

Aún cuando la situación no es comparable médicamente, su hermano llamó a Crisafulli "un caso italiano de Terri Schiavo", en referencia a la mujer de Florida que murió en marzo, después de que le fue desconectada una sonda de alimentación.

"Los doctores decían que no era consciente, pero entendí todo y lloraba de desesperación", dijo Crisafulli a los medios italianos.

Los comentarios fueron repetidos por su hermano en Sicilia mientras Crisafulli, de 38 años, se comenzaba a recuperar lentamente.

Salió hace tres meses del coma, causado por un accidente de tráfico en el 2003, pero sólo empezó a hablar recientemente.

Su primera palabra fue "mamá", dijo su madre a la prensa.

La noticia de su recuperación impactó en Italia casi al mismo tiempo que el comité bioético nacional defendía el cuidado obligatorio de los pacientes inconscientes, incluso de aquellos que se oponen a las medidas médicas extraordinarias para mantenerlos vivos.

Tuesday, October 04, 2005

“Discurso Sobre el Espíritu Positivo”
Augusto Comte

Introducción

La obra está dividida en tres partes: Superioridad mental del espíritu positivo; Superioridad social del espíritu positivo; Condiciones de advenimiento de la escuela positiva.
En la primera desarrolla brevemente su teoría de las tres etapas o estados,

Primera parte: Superioridad mental del espíritu positivo.

Comienza sosteniendo que todas las especulaciones están sujetas a pasar por tres estados teóricos: Estado teológico, Estado metafísico, Estado positivo.

Estado teológico: aquí las especulaciones tienden a los temas más inaccesibles como el origen de todas las cosas, las causas esenciales, primeras o finales. A todos los fenómenos se les traspasa el tipo humano, se tiende a asimilar todo a lo que producimos nosotros.
A su vez, lo divide en tres formas principales:
-fetichismo: se atribuye a los cuerpos exteriores una vida análoga a la nuestra, más poderosa en su acción; la forma más alta es la adoración de los astros. Prevalece el instinto y el sentimiento.
-politeísmo: se pone a seres ficticios como la fuente directa de todos lo fenómenos exteriores; prevalece una ‘libre preponderancia especulativa de la imaginación’.
- monoteísmo: comienza la decadencia de la filosofía inicial. La razón restringe cada vez más el dominio anterior de la imaginación. Empieza el desarrollo del sentimiento universal de la sujeción de todos los fenómenos naturales a leyes invariables.
Cabe resaltar que el autor rescata el valor del modo de pensar de este estado, ‘que pese a ser imperfecto fue necesario’.

Estado metafísico: es un estado intermedio, un paso del estado teológico al positivo, aunque se acerca más al teológico. Conserva la tendencia a los mismos tipos de conocimientos (el origen de todas las cosas, las causas esenciales, primeras o finales) pero cambio el modo de la solución; reemplaza los agentes sobrenaturales por entidades o abstracciones, las cuales tienen un carácter equívoco: o son emanaciones del poder sobrenatural (más cerca del estado teológico) o son denominaciones abstractas del fenómeno considerado (más cerca del estado positivo). En este estado se tiende más a argumentar que a observar.
Su aporte es por su actuación negativa, descomponiendo el sist. teológico, en el despliegue de la civilización moderna.

Estado positivo: aquí pasa a describir el espíritu positivo, como el estado ideal superador de los anteriores estados.
En primer lugar sostiene que la única base posible para que pueda darse el verdadero conocimiento es a través de la observación, entonces el espíritu humano debe circunscribirse a la observación. Es así como ‘toda proposición que no pueda reducirse al mero enunciado de un hecho, no puede ofrecer ningún sentido real o inteligible’.
En este estado se pasa de investigar las causas (est. teológico y metafísico) a buscar las leyes, es decir, las relaciones constantes entre los fenómenos observados. En el orden de los acontecimientos pueden darse o semejanza (los hechos se vinculan) o filiación (los hechos se suceden). Todo vínculo real entre dos fenómenos permite explicarlos y preverlos.
Además, los conocimientos adquiridos por la observaciones de los fenómenos deben permanecer siempre relativos, ya que mantienen una total dependencia con nuestras condiciones tanto internas como externas, por ejemplo con nuestros sentidos. Pone como ejemplo la astronomía que depende de un solo sentido y que, no podría existir en una especie ciega.
Finalmente, contrapone el espíritu positivo al empirismo pues mientras que en este lo que importa es la acumulación de datos, en aquel lo que constituye la verdadera ciencia son las leyes que se descubren a partir de los hechos observados (que constituyen el material para esto). Además, el espíritu positivo tiende no a la exploración directa, sino a la previsión.

No es posible reducir todo a una ley positiva, pues estamos obligados a aplicar una inteligencia muy flaca a un universo complejísimo; es decir que no se puede todo a una ley universal (existen ciencias que serán siempre distintas). Sin embargo es posible lograr una unidad filosófica como tuvieron la teología y la metafísica.
-Objetivamente: no debemos buscar más que una unidad del método, sin pretender una verdadera unidad científica, buscando sólo la convergencia de las distintas doctrinas.
-Subjetivamente: como resultado natural de nuestra evolución interior los conocimientos de la Humanidad tienden a una sistematización completa; no deberá considerarse, entones, más que una sola ciencia: la ciencia social. La Humanidad pasa a ser la noción preponderante reemplazando a Dios en la teología y a la naturaleza en la transición.
Después pasa a hablar de la relación entre la ciencia y la práctica: En cada caso práctico debemos conocer el conjunto de leyes científicas que hay detrás. A partir de la etapa positiva, el arte no sólo será de lo inorgánico, sino sobre todo político y moral, porque la acción principal debe consistir en mejorar la condición humana. Pero las artes siempre necesitarán un desarrollo directo y espontáneo que la ciencia no puede suplir completamente, es decir, siempre le faltará desarrollo a las ciencias para cubrir las necesidades prácticas. La tendencia a constituir una armonía entre vida especulativa y vida práctica hace que la especulación busque explicaciones precisas.
La teología y las ciencias positivas no están en abierta oposición (porque no se proponen los mismos problemas), entonces pudo darse un despliegue parcial del espíritu positivo a pesar del espíritu teológico. En la filosofía teológica el desarrollo de la naturaleza se da sólo por el favor divino, en el espíritu positivo depende de conocer las leyes a que está sometida.
Luego pasa a enunciar las distintas acepciones a la palabra positivo:
-lo real: por oposición a lo quimérico. Busca lo verdaderamente asequible y no los impenetrables misterios.
-lo útil: por oposición a lo inútil. El destino de las especulaciones es el mejoramiento de la condición individual y colectiva.
-certeza: por oposición a la indecisión. Armonía lógica en el individuo y la comunión espiritual en la especie entera.
-preciso: por oposición a lo vago. Busca la precisión compatible con la naturaleza de los fenómenos y conforme con nuestras necesidades.
-opuesto a lo negativo. Su tendencia no es a destruir sino a organizar.
Tiende a sustituir lo relativo (puede apreciar el valor propio de las teorías que le son opuestas) a lo absoluto (resulta negativo respecto de lo demás). Todos los atributos del espíritu positivo coinciden con los del buen sentido universal. La ciencia es una prolongación metódica de la sabiduría universal; hace que adquiera, por una elaboración sistemática, un grado de generalidad y consistencia que no podría obtener espontáneamente.


Segunda parte: Superioridad social del espíritu positivo.

Plantea una Gran Crisis en el S. XVIII, producto de la decadencia que se venía dando en todos los órdenes de la sociedad durante los últimos cinco siglos, que desembocaría en una transformación que no pudo darse antes de modo decisivo por carecer de una filosofía que le pudiera otorgar una base intelectual. Una necesaria regeneración social y la imposibilidad de conservar el antiguo régimen, pasando a un nuevo orden. Para esta civilización moderna hacen falta dos condiciones: progreso y orden; la primera es incompatible con la teología y la segunda es incompatible con la metafísica (por la duda cartesiana que implica un cierto desorden). por lo tanto es necesaria una filosofía que abarque a ambos.
La filosofía positiva constituye una conciliación entre orden y progreso. A nivel natural se da una armonía entre las ideas de existencia y las de movimiento; en los seres vivos se da entre las ideas de organización y de vida; finalmente por una especialización en lo social, una correlación entre las ideas de orden y progreso. El orden es la condición fundamental del progreso y este es el fin necesario del orden.

Orden: ataca el desorden actual en su origen, regenerando primero los métodos antes que las doctrinas. Las principales diferencias sociales son morales y no políticas entonces más de opiniones y costumbres que de instituciones. Comte considera el estado actual como consecuencia de la evolución anterior y a la ciencia social como una verdadera disciplina mental.

Progreso: Es destino necesario el mejoramiento continuo tanto como lo permitan las leyes; consiste en hacer prevalecer más los atributos eminentes que distinguen más la humanidad de la animalidad, es decir, la inteligencia y la sociabilidad.

Ni la teología no la metafísica pueden explicar más que su momento histórico, el positivismo, en cambio, por su relativismo, permite explicar las grandes épocas históricas como fases de una determinada evolución, cada una resultado de las anteriores por leyes invariables.

Rescata el aporte del catolicismo (separación de los dos poderes) para separar la moral del poder político, la cual toma carácter sistemático con reglas generales para todos. Sin embargo, el que las reglas morales se apoyaran en la teología resultó perjudicial: al debilitarse la fe, desaparece la solidaridad, base de todas las reglas. Por el positivismo se podrá establecer la influencia de cada acto, de cada sentimiento, de donde resultarán reglas de conducta, pudiendo llegar a ser tan precisas como la geometría, aunque no es necesario que todos las lleguen a comprender.
El punto de vista social llegará a ser necesariamente el vínculo científico y regulador lógico de todos los demás aspectos positivos, entonces lo intelectual y lo moral no quedarán separados.
Para Comte, el antiguo régimen moral es individual, su pensamiento dominante es el del yo, lo demás es el no-yo y no existe el nosotros. La sociedad no sería más que una mera aglomeración de individuos. Sin embargo rescata la prudencia sacerdotal que ‘ha podido obtener una alta utilidad práctica de una filosofía tan imperfecta. En cambio, el espíritu positivo es directamente social, el hombre no existe sino que es la Humanidad; porque todo nuestro desarrollo se debe a la sociedad. No es lo social sino el individuo la abstracción de la inteligencia. El espíritu positivo tendería a hacer resaltar el vínculo de cada uno con todos.



Tercera parte: Condiciones de advenimiento de la escuela positiva.

La nueva escuela necesita del mantenimiento del orden material. Tiende a consolidar todos los poderes en manos de quienes los poseen, y de imponerles obligaciones morales cada vez más conformes a las verdaderas necesidades de los pueblos. Esta escuela deberá apelar al recurso del buen sentido universal; se buscará un conocimiento más universal, no que cada ciencia prepare exclusivamente profesionales sino que vaya logrando un verdadero espíritu filosófico. Por lo tanto la enseñanza debe estar destinada a todos. Esto puede tener resistencia por parte de los científicos debido a la parcialización de la ciencia.
El proletariado siempre tuvo poca participación en las luchas políticas porque estas tratan principalmente de la posesión del poder, que a ellos no les corresponde. El pueblo debe participar en el poder moral, que hace volver a los políticos a sus deberes esenciales. No puede esperarse así, sostiene Comte, un gran apoyo del gobierno, por lo que la enseñanza positiva pide solamente poder enseñarse en las escuelas municipales.
Termina con dos leyes: Ley de clasificación, y Ley enciclopédica o Jerarquía de las ciencias.

Ley de clasificación: tiene dos condiciones -dogmática: ordena según su dependencia sucesiva.
-histórico: ordena según la marcha de su formación efectiva..
Entre estas dos vías se da una correspondencia espontánea entonces se usa el que en cada parte muestra mejor las relaciones consideradas. Se ordena según su generalidad e independencia decrecientes o su complicación creciente. Especificación cada vez menos abstracta y más completa por su relación con la Humanidad.

Ley enciclopédica o Jerarquía de las ciencias: para estudiar correctamente los fenómenos de la sociabilidad deben conocerse antes el agente que los realiza y el medio general en que se cumplen; por ello la filosofía natural se divide necesariamente en dos grandes ramas: una orgánica y otra inorgánica (comenzándose por esta última). Comprende entonces la filosofía natural (preámbulo de la filosofía social), tres grandes ciencias: la astronomía, la química y la biología. La primera se refiere al origen espontáneo del espíritu positivo, y la última a su destino final. Pero para completar este sistema educativo, se agrega comienzo la matemática que es el verdadero origen de todo el sistema científico, por ser la más general, sencilla, abstracta e independiente; y entre la astronomía y la química se agrega la física. Quedan así las seis ciencias fundamentales: matemática, astronomía, física, química, biología. La primera punto de partida exclusivo y necesario, la última único fin esencial de toda la filosofía positiva. Entre estas ciencias hay una continuidad perfecta, confundiéndose lo más sencillo de una con lo más eminente de la anterior y lo más eminente de esta con lo más sencillo de la siguiente.
La eficacia de la propagación universal de los estudios positivos depende se una estricta observancia de la ley jerárquica, elevándose poco a poco del estado matemático al estado sociológico.


Gustavo D. Suárez