
Quodlibet. XII, Quaest. 14, art. 1
Acerca de si la verdad es más poderoso que el vino, el rey o la mujer.
Objeciones:
· Parece que el vino (es más poderoso que los otros) porque afecta más al hombre.
· Parece que el rey (es más poderoso que los otros) porque él manda al hombre a lo que es más difícil, es decir, a aquello que lo expone al peligro mortal.
· Parece, que la mujer (es más poderosa), porque dirige incluso a los reyes.
Por otra parte, está 3 Esther IV, 35, que dice que la verdad es más fuerte.
Respondo que debe decirse que esta es la cuestión propuesta a los jóvenes (que iban a ser destruidos) en Esdra.
Uno debe darse cuenta, por lo tanto, que si consideramos estos cuatro, a saber: vino, el rey, la mujer y la verdad, en si mismos, no son comparables porque no pertenecen al mismo género. Sin embargo, si son comparados en relación a algún efecto, coinciden en uno y por lo tanto pueden ser comparados entre sí. Este efecto en el que convienen y pueden ser comparados es la inmutación que se da en el corazón humano. Debe verse, entonces, cuál de estos inmuta más al corazón humano.
Debe saberse, que el hombre puede ser afectado corporal y animalmente, y esta de dos modos: sensible e intelectual. Lo inteligible, también es doble: práctico y especulativo.
Entre estas cosas, empero, la que pertenece a la inmutación natural según la disposición del cuerpo, tiene excelencia el vino, que hace hablar a través de la embriaguez. Entre las que pertenecen a la inmutación de apetito sensible, más excelente es la delectación y principalmente sexual, y así la mujer es más poderosa. En las cosas prácticas, de las cosas humanas, lo que puede ser hecho, la máxima potestad la tiene el rey. En las especulativas la más alta y poderosa es la verdad.
Ahora, no obstante, poderes corporales están sujetos a los poderes animales; los poderes animales a los intelectuales, y los del intelecto práctico al especulativo. Y así, la verdad simpliciter es más digna y excelente y fuerte.

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